La Malva es una Planta que aporta color y belleza a cualquier casa o jardín, y posee, además, muchas curativas.
Es fácil de cultivar, resistente y muy generosa con sus flores, lo que la convierte en una planta ideal tanto para jardines como para macetas.
Descubre todo lo que necesitas saber para cuidarla, disfrutarla y aprovechar sus beneficios.

¿Qué es la Malva?
La malva (Malva sylvestris) es una planta herbácea perenne, originaria de Europa, África del Norte y Asia occidental, reconocida tanto por su valor ornamental como por sus propiedades medicinales. Pertenece a la familia Malvaceae y se distingue por su rápido crecimiento, y sus vistosas flores en tonos violetas, rosados o púrpuras, que aparecen desde la primavera hasta el otoño.
Es común encontrarla en campos, caminos y jardines, donde además de aportar belleza, cumple un rol muy importante en la biodiversidad, atrayendo polinizadores como abejas y mariposas.
Tradicionalmente, esta planta se ha utilizado en infusiones y preparados naturales por sus propiedades emolientes, antiinflamatorias y expectorantes.
La malva es una planta resistente y de fácil cultivo, ideal para quienes buscan introducirse en la jardinería o enriquecer sus jardines con especies de bajo mantenimiento y múltiples beneficios.
Tipos de Malvas
Existen diversas especies y variedades dentro del género Malva, que se diferencian en su forma, color y uso decorativo o medicinal.
Veamos algunas de las más conocidas y cultivadas:
Malva sylvestris (Malva común o Silvestre)
Es la especie más popular. Se caracteriza por sus flores de color violeta con vetas más oscuras, y crece espontáneamente en caminos y praderas. Muy utilizada en fitoterapia por sus propiedades calmantes.
Malva moschata (Almizclada)
De menor tamaño que la sylvestris, posee flores rosadas más delicadas y un ligero aroma a almizcle. Es habitual en jardines por su valor ornamental y su floración prolongada en verano.
Malva Rosa (Alcea, Real o de Jardín)
Es una de las más cultivadas y conocidas, presenta flores grandes y vistosas, que van del rosa al púrpura. Sus tallos altos pueden alcanzar hasta los 2,5m. Se suele usar como planta de fondo en composiciones de jardines.
Malva neglecta (Rastrera o Enana)
Esta especie tiene porte bajo y crecimiento más horizontal. Se adapta bien como cubresuelo y es común en terrenos baldíos
Malva arborea (Lavatera)
Aunque pertenece a un género cercano (Lavatera), se incluye frecuentemente entre las malvas por su apariencia similar. Es más leñosa, puede alcanzar porte arbustivo y ofrece flores abundantes en tonos malva o lila.
Cada tipo de especie varía en cuanto a tamaño, floración y adaptación, pero todas comparten una rusticidad notable y una floración atractiva que las convierte en favoritas para jardines de bajo mantenimiento, con valor ecológico y medicinal.
Riego de la Malva
El riego adecuado es esencial para que la malva crezca sana y florezca en todo su esplendor. Aunque es una planta rústica, mantener una hidratación equilibrada es clave para evitar enfermedades y promover un crecimiento vigoroso.
¿Cada cuánto regar la Malva?
Durante la primavera y el verano, la malva necesita riegos regulares. Lo ideal es mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin llegar al encharcamiento. Por lo general, bastará con 2 a 3 riegos por semana, ajustando la frecuencia según el clima y el tipo de suelo. En días muy calurosos o si se cultiva en maceta, puede requerir riegos más frecuentes.
¿Cómo Regar?
Es preferible regar directamente en la base de la planta, evitando mojar hojas y flores. Esto ayuda a prevenir la aparición de hongos, muy comunes en ambientes húmedos y con mala ventilación. Asegúrate de que el agua drene bien para evitar la pudrición de las raíces.
Riego en otoño e invierno
En las estaciones más frías, la malva entra en un período de reposo vegetativo. Durante este tiempo, es conveniente reducir significativamente el riego, dejando que la tierra se seque casi por completo entre una aplicación y otra.
Calidad del agua
Aunque no es especialmente exigente, el uso de agua de lluvia o agua desclorada es recomendable, sobre todo si la planta está en maceta. Esto evita la acumulación de sales y favorece la salud del suelo a largo plazo.
Luz y ubicación para tu planta
La elección del lugar adecuado para plantar la malva es clave para que crezca sana, fuerte y para que florezca de manera abundante. Esta planta agradece los espacios abiertos, bien iluminados y con buena circulación de aire.
Exposición solar
La malva prefiere una exposición a pleno sol. Cuantas más horas de luz directa reciba, más generosa será su floración. En condiciones óptimas de luz, la planta no solo desarrolla más flores, sino que también crece con mayor vigor.
Tolerancia a la semisombra
Aunque puede adaptarse a zonas de semisombra, especialmente en climas muy calurosos o secos, en estos casos tiende a florecer menos y a presentar un crecimiento más esbelto y menos frondoso. En interiores o balcones, es importante ubicarla cerca de una ventana soleada.
Protección frente a Vientos y Heladas
Aunque esta planta es resistente, conviene protegerla de condiciones extremas como vientos fuertes y heladas intensas, especialmente cuando es joven. En climas fríos, es posible cultivarla en macetas para trasladarla a un lugar resguardado durante el invierno.
Cultivo en macetas
La malva se adapta bien al cultivo en contenedores y macetas, siempre que reciba suficiente sol y que la maceta tenga buen drenaje. De esta forma podemos controlar mejor la exposición al sol y moverla según la estación o la orientación.
Aquí te dejamos un video sobre sus cuidados

